3 amores de verano para recordar

El amor, el amor. Ah, como diría Albus Dumbledore, no hay nada como ser joven y sentir el agudo aguijón del amor. Y es que algo tiene el verano que hace que nuestras hormonas se alboroten y nos enamoremos perdidamente de la primera chica o chico que se cruce en nuestros cálidos días de playa, en el parque o en las inmediaciones de nuestra ciudad. Así es el verano, rojos atardeceres, brisa cálida, aroma a árbol húmedo y hormonas alborotadas hasta que llega el otoño y todo vuelve a la normalidad.

Eso es para nosotros, simples mortales. Sin embargo, el mundo del cine nos ha demostrado enésimas ocasiones que el amor de verano puede superar cualquier obstáculo. Sólo bastan un par de canciones, bailes y parafernalias afines y así poder llegar a tener, por qué no, un amor eterno donde todos vivamos felices por siempre.

Hoy les comparto este pequeño listado que recuperé con ayuda de la red con 3 de los más emblemáticos y melcochudos amores veraniegos. Tomen un bote de helado y prepárense:

VASELINA

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Cuando pensamos en amor de verano inevitablemente se nos vendrá a la mente el gran clásico que viene siendo Vaselina, cinta en la que Sandy, una mojigata (que luego en realidad no es tan mojigata) conoce a un sexy revoltoso con copete y chamarra de cuero, Danny (que luego en realidad no es tan revoltoso) y se enamoran como si no hubiera un mañana. Luego la chica aparece en el instituto del chico y su historia deja de interesarnos por completo.

Punto cliché: el amor estival se convierte en un amor anual, lo que demuestra que los amores de verano pueden durar para siempre y terminarán juntos volando en un coche, lo que demuestra también que en los años 50 ya tomaban LSD.

Punto negativo: el amor dura para siempre hasta que tu novio se mete en la Cienciología y se pone unos extraños injertos capilares.

BAILE CALIENTE

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En los 80 les encantaba bailar, no me pregunten por qué. En esta historia nuestra flamante heroína llamada Baby conoce durante un verano a Johnny, un chico malo pero con un buen corazón. Todo lo que ella quería, aparte de bailar, era ligarse  al chico del momento, que entre Ghost y esta serie de bailecitos se convirtió en el sex symbol de aquel entonces. Ah sí, la familia de la chica se opone a la relación dado que una niña bien como ella no puede andar con alguien como él, lo que viene a completar los requisitos básicos de este tipo de filmes.

Punto cliché: Al final Baby (¿cómo puede tener unos padres tan crueles de llamarla Baby? ¿qué hará la pobre cuando tenga sesenta años?) decide pasar de los estirados de su familia y demostrarles que es una mujer de armas tomar. El amor de verano vuelve a triunfar.

DIARIO DE UNA PASIÓN

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Llega la crema y nata de la melcocha Hollywoodense en forma de esta película llamada Diarios de una Pasión, que vuelve una vez más a ser la misma película que las tres anteriores: una niña bien interpretada por Regina George Rachel McAdams que conoce durante el verano al típico chico sexy del pueblo que resulta ser Ryan Gosling (antes de interpretar buenos papeles y convertirse en un icono sexual). Una vez más, los padres se interponen porque una chica como ella, que toca el piano y estudia francés, no puede tener nada con un pobretón como Ryan, pero ellos se quieren un montón. Vamos, la historia de siempre.

Punto negativo: Ocho de cada diez médicos afirman que ver Diarios de una Pasión dos veces al año puede producir problemas graves de salud, tales como grandes subidas de azúcar.

Punto cliché: ¿en verdad tengo que decírselos?

Las tres películas nos demuestran que el amor de verano existe. Aunque por esta regla que me acabo de sacar de la manga también existen los superhéroes, los zombies y hasta el mismísimo Lord Voldemort. En resumen: consume el amor de verano de manera responsable y recuerda que este amor, igual que el verano y pese a lo que digan casi todas las películas del mundo, suele acabar en septiembre.

Y ustedes, ¿creen en el amor de verano?

Autor: Mauricio Vargas

Todos gustan de definirse como raros. Yo me defino como un tipo normal con gustos particulares. Potterhead desde siempre. Un niño en el cuerpo de un hombre. No soy distraído, me pierdo en el sub-espacio.

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