A 200 años

Esta obra , es algo de lo que yo no me puedo expresar como se debe, no le haría la justicia que merece así que dejemos ese trabajo para alguien que lo sabe apreciar y yo me voy al rincón.

 

“Es una verdad universalmente conocida que todo hombre en posesión de una fortuna, necesita una esposa”

Y muchos de nosotros nos enteramos de esta verdad probablemente por obligación en alguna clase del literatura. Pero incluso un gran número de personas  forzadas a leer Jane Austen fueron atrapados por la universalmente conocida historia.

200 años después, Orgullo y Prejuicio sigue vigente, y no solamente por estos sentimientos tan humanos que forman parte del título. En realidad, a veces yo misma me pregunto qué es lo que me hace gritar a Wickham que es un idiota, suspirar por Mr. Darcy o identificarme con alguna de las hermanas Bennet. Y es que lo que más atrapa de esta historia de amor, es que hay más orgullos y prejuicios que amor .

Darcy es descrito en la novela como un joven guapo y rico, pero orgulloso, que mira a todos hacia abajo, que parece que nada le hace gracia. Lizzie Bennet, la heroína que está decidida a casarse sólo por amor a pesar de los intentos fallidos de su madre, ante esta actitud Darciana, no lo encuentra nada atractivo sino hasta despreciable. ¿Entonces cómo diablos terminan juntos? ¿Cómo es que todas suspiramos al escuchar el nombre de Darcy? ¿Cómo es que las hormonas femeninas en una sala se disparan al ver a Colin Firth interpretándolo?

Es algo que yo he llegado a llamar “el efecto Austen”. Al empezar a leer una novela de esta señora, tienes la garantía de que dos personajes terminarán juntos, casi como en cualquier historia romántica. Pero los cómo y los porqués se vuelven más interesantes y son los que le dan todo el sentido a la historia, así como la psicología de sus personajes. No hay que olvidar también la temporalidad, muchas de las situaciones que nos pueden sonar algo inocentes eran escandalosas en los tiempos de Austen, y la sociedad inglesa obliga ciertas maneras de comportarse e incluso de insultar y hablar que le dan efectos muy interesantes.

Es por eso que Darcy se convierte en la representación de lo que muchas mujeres quisiéramos y lo que nos hace suspirar, porque a través del libro su orgullo aunque no justificado es entendido y Lizzie, al igual que el lector, descubre que Darcy es en realidad honorable, justo y la ama sinceramente, por sus acciones más que por sus palabras.

No hay que dejarse engañar por la línea romántica, Orgullo y Prejuicio en cada una de sus versiones y adaptaciones se ha convertido en una novela clásica y no por cualquier cosa. No podría considerarla una novela para mujeres, es más una crítica tan genialmente elegante a la sociedad de Austen.

Ahora que al ser tan famosa, si no pueden aún pasar por las páginas de la novela original, hay tantas adaptaciones que ya sólo es cosa de escoger. Desde la miniserie de la BBC, las muchas películas (recientemente esa con Keira Knightley) y versiones en las que agregamos Zombies, y mi nueva adicción, como videoblog en YouTube (The Lizzie Bennet Diaries), no podemos desmeritar la obra de Austen que ha perdurado por 2 siglos y que no parece que se irá pronto.

 

 

Fuente: Maggie Reyes, acá  la @DraPepper

Autor: Tanit A. Martínez

Sirvo para espantar a la gente, no para retenerla, ya no una casi abogada que odia el Derecho, escritora frustrada y ociosa de primera. Libros, pizza y otoño para hacerme feliz.

2 comentarios sobre “A 200 años”

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