Cronos, la primera sangre | Especial Guillermo del Toro

“Tu pierdes mas que yo, lo mío es solo dolor.”

Empezamos este recorrido por la filmografía de Guillermo del Toro con una de las cintas sobre vampiros más enigmáticas que hemos tenido en los últimos años (lista a la que me gusta contemplar Entrevista con el Vampiro, de Neal Jordan; Let the Right One In, de Thomas Alfredson, y a falta de tiempo para verla Only Lovers Left Alive de Jim Jarmusch): Cronos. Que si bien dista de ser una magna obra maestra -que no lo es-, sí podemos considerarla una obra emblemática sobre el mito vampírico, parteaguas en lo que será definitorio la narrativa del autor jalisciense.

La Ópera Prima de Guillermo del Toro, también conocida como La invención de Cronos o La invención del Tiempo, se estrenó durante el mes de diciembre de 1992, bastante tiempo después del paso del cineasta por la serie La Hora Marcada. Amigo inseparable del charolastra Alfonso Cuarón, varias ofertas para lo que sería su primer cinta se acumulaban en su escritorio, pero aconsejado por su amigo, decidió enfocarse en un proyecto más personal.

Los años pasarían para que el guión basado en su historia corta ‘El vampiro de Aurelia Gris’ llegara a manos de Bertha Navarro, productora de la aclamada por aquella época “Cabeza de vaca” (una cinta que, siendo lo más honesto- me aburrió soberanamente). Con el respaldo de la Universidad de Guadalajara, el apoyo espiritual de su maestro y amigo Jaime Humberto Hermosillo, y la participación del argentino Federico Luppi y Ron Perlman en su primera colaboración con el actor, Cronos se convirtió en una realidad tangible.

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La cinta arranca con la presentación de un alquimista, en búsqueda de la Eterna Juventud, desarrollando para sus propósitos el artefacto Cronos, un huevo de oro con extraños símbolos, en cuyo interior se encuentra instalado un insecto, que se alimenta de sangre y tiene el poder de ofrecer la eterna juventud.

Dicho huevo llega a las manos del anticuario Jesús Gris, quien por azares del destino termina haciendo uso del artefacto, el cual extrae su sangre, consiguiendo con ello la vida eterna. Su salud y vigor regresan en abundancia, su piel pierde las arrugas, su cabello crece y aumenta su apetito sexual. Pero a la vez también desarrolla una sed de sangre.

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Sabedor de los poderos que ostenta dicho artilugio, Dieter De la Guardia, un empresario rico y agonizante, envía a su sobrino Ángel (interpretado con soltura por Ron Perlman) a hacerse del mismo para recuperar su salud.

Enfrentándose a un destino que él no pidió, Jesús Gris, acompañado de su nieta, deberá resguardar el poder de Cronos, a la vez que decide acatar el costoso privilegio de ser un eterno en la tierra.

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Tomando como punto de partida el mito vampírico, sin hacer ninguna sola mención de él, es fácil reconocer los guiños que el cineasta realiza a modo de homenaje a sus cintas predilectas, así como la fascinación que muestra por los insectos, la sangre y los mecanismos de relojería, tríada que forma al artefacto Cronos.

Sin embargo, en un intento de acercar la cinta al mayor público posible, la cinta hace uso de un humor, que si bien no es intoxicante, no aporta nada a la trama, donde ya de por sí el ritmo cae en varias ocasiones haciendo de Cronos la película más lenta de Guillermo del Toro (a falta aún de ver Mimic y Blade II, las cuales nunca he visto).

El maquillaje, cortesía de Necropia, toma una labor destacada en la transformación de Federico Luppi, quien hace lo que puede con un papel en suma pasivo, salvo en las ocasiones en que tiene que proteger a su nieta. Un dato curioso, tras leer la parte relativa a Cronos en Cabinet of Curiosities (libro que relata la realización de los cuadernos con los que trabaja Del Toro en cada película, donde están todas sus ideas de todos sus proyectos), es la confesión del cineasta a no saber escribir buenos diálogos, pero si buenas frases. Es por ello que Cronos pudiera pasar por una cinta muda ante los pocos diálogos en ella. Un problema que Del Toro resuelve con prontitud en sus siguientes cintas, siendo la cúspide esa bella fábula ambientada en la Guerra Civil Española, su obra magna, de la que les escribiré después.

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En un viaje definido por el autor como “una fábula moral sobre el deseo de no perder el alma y la virtud, y exaltar un valor […] el amor, por el cual se redime el protagonista” Cronos es un notable ejercicio del joven cineasta donde nos deja en claro varias cosas: el pulso que mantiene en la puesta en escena, su pasión por la entomología, la espléndida labor del maquillaje; y perfila lo que definirá su fotografía a nivel guión y estético, aún sin llegar a rozar las cotas a las que nos tiene acostumbrados, en una cinta que sí, no es tan llevadera (aburre el ritmo en ocasiones) pero que gana en su construcción del mito.

Autor: Mauricio Vargas

Todos gustan de definirse como raros. Yo me defino como un tipo normal con gustos particulares. Potterhead desde siempre. Un niño en el cuerpo de un hombre. No soy distraído, me pierdo en el sub-espacio.

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