Jurassic World | El parque abre sus puertas [Reseña]

“Bienvenidos a Jurassic World”

Y tras 22 años desde que el mítico parque hiciera su amago de abrir al publico, por primera vez recibimos, de voz de Bryce Dallas Howard -una de mis actrices favoritas, por no decir bellísima- la bienvenida a este nuevo parque, ahora funcional, repleto de dinosaurios. ¿Ha valido la pena volver a este universo donde la des-extinción de dinosaurios es algo mas que habitual? Hablemos ahora, con peligro de spoilers, sobre Jurassic World.

(apliquen play para disfrutar la lectura)

Todos conocemos la historia, el parque que John Hammond soñó no funcionó, y por ello decidió dejar que la naturaleza siguiera su rumbo. Poco después InGen, su empresa, lo revocó de su puesto y decidió volver operativo el parque, con un fallido y desastroso evento en San Diego California. La idea del parque estaba muerta, aparentemente, durante los sucesos que llevaron al paleontólogo Alan Grant a buscar al hijo perdido de un fraude en la Isla Sorna, el punto B de InGen. Aparentemente, en este lapso, John Hammond vendió su compañía a una empresa que sí logró volver operativo el sueño de Hammond, y ahora, tras ese lapso, y como bien apuntan en la cinta, estamos tan acostumbrados a esta especie que ahora vemos un stegosaurio de la misma manera que veríamos a un elefante en el zoo.

¿Es este un error de la cinta? Sí y no. Hace poco recuerdo haber leído la opinión de Cary Fukunaga sobre la culpa del espectador ante la evidente muerte “del buen cine” (pueden darle un vistazo aquí). En este sentido, Jurassic World es una cinta que al primer visionado emociona, esto debido al fuerte factor nostalgia que le ha otorgado al primer blockbuster de Colin Trevorrow ser la cinta con el estreno con mayor recaudación de la historia.

Esta reseña llega después de ver la cinta por segunda ocasión, y efectivamente, la cinta resiste al mismo y sigue siendo la mar de entretenida. Jurassic World funciona al ser un más que sentido homenaje a Jurassic Park, película que si bien no es una gran obra maestra, resiste con fuerza el tiempo y continua vigente en nuestros recuerdos.

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Arrancamos con un enigmatico par de huevos, mismos que eclosionan y nos llevan a una brillante metáfora del destino que la evolución otorgó a la extinta especie, y conocemos a los niños de la función, Zach y Gray Mitchells, listos para visitar a su tía en el parque temático. Gracias a sus diálogos, nos damos una idea del desarrollo y apertura del parque, y gracias al tema original de la cinta y del simpático Ty Simpkins, tenemos una vista panorámicaa de la explanada principal del parque, para posteriormente recibir la bienvenida de parte de Claire Dearing (Dallas Howard).

Sabemos que el parque ya no funciona como debería, y gracias a la ambición desmedida del hombre, se ha solicitado una nueva especie de dinosaurio. Ya no basta con el descubrimiento de ADN de nuevas especies (en un diálogo muy breve se nos dice como lograron traer a la vida nuevos dinosaurios), ahora se necesita algo más grande, más ruidoso y con muchos más dientes. La solución: cruce genético de especies para crear al Indominus Rex, una temible hembra cuyo mapa genético está basado en el T-Rex, con mezcla de Velociraptor, Carnotaurus y Giganotosaurus, además de algo de calamares, ranas y vayan a saber ustedes que más se les ocurrió meterle. Yo me hubiera ido por traer a un spinosaurio, pero creo que tras Jurassic Park III –si está aún canon en el universo- los de InGen se lo pensaron y mejor no.

Más grande, mas ruidosa y con muchos más dientes
Más grande, mas ruidosa y con muchos más dientes

El recorrido de la cinta vuelve a ser el mismo al de la primer cinta: el hombre queriendo controlar lo incontrolable. A falta de un Ian Malcolm, Chris Pratt, el actual embajador de todo lo cool en Hollywood, se hace cargo de advertir a los directivos de Masrani Corp e InGen del desastre por venir. Así, la Indominus Rex burla los sistemas termales y de rastreo, logrando escapar y esparcir el caos y la destrucción por donde pase.

Y así es como el Indominus Rex se convirtió en la malvada bruja de donde quiera que esté Jurassic World
Y así es como el Indominus Rex se convirtió en la malvada bruja de donde quiera que esté Jurassic World

Todas las escenas de este nuevo dinosaurio logran su cometido básico, mantenerte al borde del asiento, con ligeras dosis de suspenso, sabiendo lo que está por venir. Fuerte y resistente, el recorrido que seguimos como espectadores al lado de ella nos transporta a su vez de diversos guiños a la trilogía original. La forma en que destruye la girósfera, el como devora a los extras de la cinta, el descubrimiento de las viejas instalaciones de Jurassic Park, así como de los Jeeps de antaño… todo está hecho para la nostalgia llene cada momento en pantalla. Sí, disfrutamos viendo a los dinosaurios renovados digitalmente, pero no dejamos de ver una sucesión de hechos muy similar a las de la primera cinta, hecho que se refuerza en la omnipresente música de Michael Giaccino, quien usa a distintos tempos la tonada de John Williams. Total, si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?

Pocos son los tópicos que Trevorrow aborda para que alejen a esta cinta de ser un remake o reboot en forma, el más destacado aquello que involucra al Doctor Wu, principal responsable de este milagro biotecnológico. Tomando algunas lineas argumentales desechadas de los originales literarios de Michael Crichton, podemos adivinar a donde irá esa subtrama del genetista huyendo de las instalaciones con diversos embriones. ¡Secuela a la vista!

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Las actuaciones cumplen estereotipos funcionales: el héroe, la científica que se opone al cierre, los niños sobrevivientes… todos vienen a ser fusión de personajes vistos en la saga. Después de ver Daredevil de Netflix, esperaba un poco más de Vincent D’Onofrio, pero este se limita a ser parte de ese selecto grupo de actores secundarios y extras en ser parte del menú de los dueños de la isla.

Todo queda esplendido, cool y cumple con ser entretenido, desembocando en esa divertida y brillante -sí, brillante- secuencia final. El rey ha vuelto después de su caída en desgracia en la tercera parte, y en un homenaje más, tenemos una secuencia cuyo inicio es exactamente el mismo de la primer cinta: nuestros protagonistas siendo asediados por velociraptors, para después llegar a una emocionante pela final entre raptores y T-Rex – y en un deus ex machina bastante endeble pero aún así tolerable, el Mosasaurus- contra la Indominus Rex.

El parque nuevamente ha cerrado sus funciones, más no su hambre de más. La T-Rex abre sus fauces, y en un sonoro rugido nos recuerda el por qué funcionó lo visto en 124 minutos. Los dinosaurios están de regreso, apelando más a nuestra nostalgia que a nuestra razón, y es de agradecer su retorno. No es la mejor cinta del año, pero sí una secuela más que digna del legado que Steven Spielberg inició hace 22 años.

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bonus:

Chris Pratt siendo asustado por un dinosaurio

Autor: Mauricio Vargas

Todos gustan de definirse como raros. Yo me defino como un tipo normal con gustos particulares. Potterhead desde siempre. Un niño en el cuerpo de un hombre. No soy distraído, me pierdo en el sub-espacio.

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