American Sniper | Reseña

Un largometraje bélico “del montón”.

La rebautizada en México como “El Francotirador”, es una cinta protagonizada por Bradley Cooper y dirigida por Clint Eastwood que se perfila para ser considerada la “Mejor Película” según los Óscars del 2015 (hecho que simplemente no sucederá, seriously). Drama que relata la vida del fallecido Chris Kyle, un marine considerado héroe y leyenda nacional debido a su impecable desempeño en varias misiones como francotirador (presuntamente mató a cientos) durante la guerra USA contra Irak sucedida entre 2003 y 2011.

Resulta que Kyle fue educado bajo una tutela católica y ultrapatriótica, en donde su padre le enseñó a servir y proteger a los suyos por sobre quién fuese necesario (Dios, país, familia. El lema que debe cumplir todo hombre). Educación arraigada de manera tal que en cuanto tuvo oportunidad, abandonó su sueño de convertirse en un popular vaquero de rodeo para unirse a la marina de los Estados Unidos  de América, lugar en donde de inmediato se aclimató, convirtiéndose rápidamente en ese destacado y útil elemento para la guerra al que no cualquiera es candidato.

American Sniper retrata la realidad que vive un soldado en todos sus sentidos, plasma sus miedos, creencias, anhelos, deseos y más profundas vivencias. Comunica esa felicidad efímera al ser vanagloriados por sus semejantes, y a su vez, esa efimeridad del momento, y el enclenque y vulnerable estado en que se encuentran. Demuestra ese sentimiento de vacío y secuelas que se ven reflejados en el comportamiento de quiénes lograr regresar a su país de origen. Así como el impacto y repercusiones que tiene para sus familias. Transmite la deshumanización que trae consigo el arrebatar vidas sin remordimiento alguno bajo la excusa de proteger una nación, en dónde los códigos morales de no involucrar personas inocentes se ven trasgredidos, y es que en realidad ¿quién no es inocente? ¿quién es el verdadero culpable? ¿cuántos de los involucrados se encuentran en ésa situación por mera satisfacción?

Aunque si de cuestiones técnicas se trata, es un filme demasiado lento y sobrado en tiempo para mi gusto, poco gore (lo cual de verdad agradezco), de colores muy fríos y secos, que no propone nada que no se haya visto antes en algún otro de género bélico. No logra transmitir nada, no genera ni invita a esa reflexión que se necesita y/o buscaría en torno a tan delicado tópico. Si algo se rescata es la pulcra interpretación de Cooper, tanto su caracterización como actuación es perfecta. No he tenido la oportunidad de ver todas las nominadas al Óscar de éste año, pero sin duda es inferior a “Boyhood” o incluso a la no de mi simpatía “El Gran Hotel Budapest”.  Su nominación se la debe a Clint Eastwood, that´s it. En fin, habrá que esperar el veredicto de “La Academia”. Por lo pronto no olviden:

Fotografía Robada del Gugul