La ladrona de libros

 ~ Un pequeño detalle ~
Morirás. 

La ladrona de libros, la historia de Liesel Meminger, que se cruza con la segunda guerra mundial, es narrada por una de las narradoras más insólitas que he visto nunca: la muerte, que se cruzó con Liesel tres veces, y la vio de cerca, pero nunca se la llevó. La segunda guerra mundial es un tema que ya se ha abordado en los libros de todos los modos y todas las maneras posibles, convirtiéndose en ese cliché recurrente que vemos algunas veces. Pero definitivamente, Markus Zusak consiguió un libro con una narrativa fresca, diferente, de la crudeza que la segunda guerra tuvo para los mismos alemanes.

Porque la muerte es una narradora traicionera. Te cuenta las cosas antes de que ocurran, te adelanta a los hechos. Es una narradora que mantiene la intriga diciéndote lo que pasará, pero no como. Te mantiene pegado a la página con su voz, con sus palabras, que resuenan en tu cabeza mientras las lees.

Ambientada en una calle llamada Himmelstrasse, e irónicamente Himmel significa cielo, la novela sigue las andadas de Liesel. El hogar de acogida de la niña, que cuanta con nueve años al comienzo de la novela, está lejos de ser el cielo, pero al menos es un hogar. Allí están Rosa y Hans Hubermann, sus padres de acogida, Rudy Steiner, un chico que habla más de lo que debe y rescata del agua los libros de Liesel, Max, un judío oculto, con su propia historia, su propia versión. Y hay alertas de bombardeos, judíos que pasan caminando, hambrientos, directo al campo de concentración.

La ladrona de libros es un libro crudo, pero no es la historia de la guerra ni de los judíos, es la historia de Liesel, la ladrona de libros, una niña que odio y amó las palabras, y esperaba haber estado a su altura. Libro recomendable, nada pesado, y bastante triste.

Por otro lado, se ha anunciado una película, cuyo estreno está previsto para este diciembre. Yo les dejo las primeras imágenes de la película, esperando que esté a la altura del libro, aunque no la narre la muerte.